El nuevo filme de Lucas Santa Ana entre el «Yo, adulto» y el «Yo, adolescente»

by cineversatil

“Mi nombre es Lucas, es 1994. Tengo 16 años y falta la misma cantidad para que se apruebe el matrimonio igualitario. Creo que estoy confundido. Me gusta mi mejor amigo… Miro a los que me rodean y a ellos les pasa, pero con chicas. ¿Hay algo distinto en mí?” (Lucas Santa Ana, director y guionista del filme “Yo, adolescente”).

 

“Mi nombre es Zabo. Es 2005. Tengo 16 años y todavía faltan cinco para que se apruebe el matrimonio igualitario. Me gusta todo lo que se mueva. Siempre digo ‘un culo es un culo y una boca una boca’. Mis amigos dicen que soy bisexual pero no soy nada no quiero ser nada…” (Zabo, escritor del libro “Yo, adolescente”).

 

“Mi nombre es Walter. Estamos en 2014. Tengo 16 años. Y hace 4 se aprobó el matrimonio igualitario. En la escuela el homo-odio está mezclado con la inclusión y la exotización de las maricas… Mi mejor ESI están siendo youtube y tumblr…” (Walter Rodríguez, actor del filme “Yo, adolescente”).

Son tres fragmentos publicados en la cuenta instagram @yoadolescente, parte del marketing previo al estreno del próximo filme del director argentino Lucas Santa Ana. Los cito, intencionalmente, para comenzar a pensar ¿a quién va dirigida la película? Seguramente, a cualquier persona que acceda a ella en CineAr, más allá de la calificación otorgada para verla. No puedo engañarme al pensar que alguien que no tenga la calificación de edad no la vaya a ver en estos tiempos de streaming, de cuarentena. Hay un esfuerzo por contextualizar los 16 años, que bien se correspondería, en la mayoría de los casos, con el inicio de la etapa final de la adolescencia que se prolonga hasta los 18. Las tres citas corresponden a ejercicios de evocación de la experiencia adolescente en una persona que transita la adultez emergente (22 años), otra persona que vive la adultez temprana (31 años) y otra la adultez media (42 años). Evidentemente, estos textos están permeados por el pensamiento y la experiencia del “Yo, adulto”, y , muy probablemente, sucedió lo mismo cuando se editó el libro en 2019 (escrito en 2005) y cuando se elaboró el guion. Es un ejercicio valioso imaginar y evocar en el contexto post Tragedia de Cromañón para empatizar con los adolescentes en 2020. Sé que una gran mayoría de padres, madres, educadores y educadoras me entenderán perfectamente, porque, a diario, ellos y ellas empatizan y sintonizan con adolescentes.

Ahora bien, el marketing de Yo, adolescente impulsa estrategias dirigidas a jóvenes. Tal es el caso de los grupos whatsapp Guerrilla Yo Adolescente, donde se comparten música, fotogramas, fotos del rodaje, indicaciones de retuits para posicionar el hashtag #YoAdolescente, audios de los actores y las actrices. Me coleé en el grupo número 3 donde hay más de 200 personas. Diariamente se agregan, pero también salen. Quizá por la imposibilidad de interactuar. Solo se reciben mensajes. Los y las adolescentes quieren más que esto. Uno de los audios de los chicos actores dice:

“Buenas chicas, buenos chicos, buenos chiqueees. Parece que se viene data. ¿Cómo la están viviendo? ¿Cuánto queda?… ya me perdí, pero me parece que se viene data nueva, así que nada, gracias por hacer el aguante como siempre y me parece que en esta semana y la que viene vamos a tirar todo al asador. Así que gracias por estar ahí y la vamos a romper… eso está chequeado”.

Este audio está dirigido a adolescentes, con la particular jerga y matices de los pibes y las pibas. Puedo leer un esfuerzo inteligente de una persona que ronda los 20 años. También, puedo leer el “Yo, adulto” de Zabo, quien tiene fijado en su tuiter lo siguiente:

“…la historia… está llena de bisexuales, drogas, amigues muy garcas, fiestas clandestinas y todo lo que cris morena evitó mostrar sobre tu vida a los 16 años” (cris morena con iniciales en minúsculas, respetando como lo escribió el autor).

Esto resume su propósito: mostrar lo que otros y otras evitaron, y evitan, mostrar. Y ¿para qué nos sirve visibilizar lo que se ha evitado? No creo el cine sea un fiel espejo de la realidad, pero sí creo que coloca en la palestra pública temáticas para el debate. Más aún, se producen procesos de identificación. En este sentido, mostrar las vivencias de un grupo de adolescentes, sin juzgar con la mirada de ex adolescente, es el mejor logro de la dirección del “Yo, adulto” Lucas Santa Ana. Los personajes aman, rechazan, experimentan, se cuestionan; algunos y algunas beben alcohol y consumen drogas. Pero, ya es más que conocido que, no todos y todas transitan la adolescencia de la misma manera. No todos y todas son de determinada manera. La adolescencia no es una etapa caracterizada, de manera exclusiva, por los conflictos. Eso ya es un mito.

Sin embargo, hay una realidad neurobiológica: el cerebro del adolescente está en desarrollo. A los 16 años no se tiene plena capacidad de toma de decisiones. Los y las adolescentes pueden tomar decisiones acertadas como las personas adultas cuando no se encuentran en medio de un torbellino emocional. No estoy afirmando que las tomas de decisiones sean exclusivamente racionales. Siempre hay emociones involucradas, pero no es lo mismo una o dos emociones a un torbellino de emociones. El cerebro de un adolescente es así, una paradoja. Por un lado, está en desarrollo las funciones de la teoría de la mente (darme cuenta de lo que estás pensando y sintiendo en determinado momento), la empatía (no es solo sentirme mal si el otro se siente mal sino qué hago al respecto), las tomas de decisiones (que requieren de lo emocional y racional), la capacidad de diferenciarse de los pares, la planificación, la organización y el control de impulsos. Por otro, se encuentra el torbellino emocional. El cerebro adolescente es como “un Ferrari sin frenos”, para decirlo en palabras de Teresa Torralva, doctorada en Medicina, especialista en Neuropsicología, autora del libro Cerebro Adolescente. Riesgos y oportunidades.

La plasticidad y desarrollo del cerebro adolescente depende, en gran parte, del ambiente, el contexto. Entra aquí, sine qua non, la responsabilidad de las personas adultas como padres, madres, tutoras, tutores, educadoras y educadores. Es natural la poda sináptica acelerada a partir de los 12 años. Es decir, aquellas neuronas utilizadas con mayor frecuencia se fortalecen y aquellas que no se utilizan, o lo hacen, escasamente, mueren. Así que propiciar mejores experiencias educativas no es un cliché, es un tesoro. El ejercicio físico en los y las adolescentes no solo incrementa el nivel de flujo sanguíneo, disminuye la glucosa y aumenta la serotonina y norepinefrina, responsables de procesar la información y promover el crecimiento de nuevas neuronas; sino que, además, crea vínculos con otros y otras adolescentes poniendo en prácticas habilidades socioemocionales.

Los y las adolescentes, de hoy, son nativos y nativas de la tecnología. Esta no es mala en sí, pero cuando ella es quien toma las decisiones de manera fácil y rápida, impide que los chicos y chicas desarrollen esa capacidad. Por otra parte, puede producirse ansiedad y miedo irracional al quedarse sin acceso al celular. Esto se conoce como nomofobia.

“Yo, adolescente” lo que hizo resonar en mi cabeza no fue la adolescencia, ni las drogas ni el alcohol. Quizá por mi esfuerzo cotidiano en empatizar y sintonizar con adolescentes. Como parte de mi trabajo, elaboro herramientas educativas usando las nuevas tecnologías y modos de comunicación. Fue el suicidio, lo que resonó. Dos suicidios en el filme. ¿Qué lectura darle? Soy muy curioso y riguroso. No pude evitar descargar El suicidio en la adolescencia. Situación en la Argentina publicado por Unicef Argentina en 2019. De acuerdo a este informe:

“…los casos de suicidio en la adolescencia se triplicaron en los últimos 30 años. La cifra ascendió a 12,7 cada 100.000 adolescentes entre los 15 y los 19 años, y hoy constituye la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años”.

Mi “Yo, adulto” debe darse cuenta de que los suicidios corresponden a problemáticas de salud mental y no a resultados de un factor específico. Mi responsabilidad es comprender que los y las adolescentes aprenden la resiliencia, la capacidad de recuperación; pero algunos(as) están altamente estresados(as) por situaciones vividas, y la ansiedad, el miedo y la ira, les gana. Biológicamente, una persona adolescente con alto nivel de estrés tiene una amígdala cerebral que deja de hiperfuncionar, se libera cortisol que interfiere en la memoria y el aprendizaje.

Mi “Yo, adulto” debe estar atento con los y las adolescentes para determinar si existen indicios de algún problema. Si hay depresión, ansiedad, angustia y/o irritabilidad en un par de días o en el período de hasta una semana puede deberse a un hecho escolar o no escolar. Si estos estados empiezan a durar más de dos semanas, la alerta debe encenderse. Es necesario enfocarse en la gravedad de los estados (¿cuán deprimido o ansioso está?) y en el impacto en sus vidas (¿está yendo al colegio? ¿se aísla de los amigos y las amigas? ¿tiene bajo rendimiento académico y físico?).

Sí en la modernidad, los y las adolescentes representaban un enfrentamiento generacional motivado a la aspiración de la adultez. En la postmodernidad, los y las adolescentes se sienten ajenos(as) al mundo adulto, pero no lo confrontan ni se complican, lo importante es vivir al máximo la vida. Esta indiferencia, de cierta manera, amplia la distancia generacional y la hace problemática. Bien resumen Obiols y Di Segni en Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria:

«Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, la neutralización de las relaciones, el silencio contra el que no se reacciona».

 Por: José Alirio Peña Zerpa 

Sinopsis
Tras el suicidio de su mejor amigo y la tragedia del incendio de un local bailable llamado Cromañón, entre recitales, fiestas ilegales en un galpón abandonado y la escuela secundaria, pasa un año en la vida atormentada de Zabo que va descargando todo lo que siente en su blog, “Yo, Adolescente”.

Ficha técnica

Título: “YO, ADOLESCENTE”
País: Argentina
Duración: 97 minutos
Año: 2019
Idioma: Español

Reparto
RENATO QUATTORDIO
MALENA NARVAY
THOMAS LEPERA
JERÓNIMO GIOCONDO BOSIA

WALTER RODRÍGUEZ PEZ – TOMÁS AGÜERO – TOMÁS WICZ
TOMÁS RAIMONDI – MAJO CHICAR – AGUSTINA CABO
GREGORIO BARRIOS – BRUNO GIGANTI – CAROLINA UNREIN
MARÍA LÍA BAGNOLI – HERNÁN MORÁN

Y LA PARTICIPACIÓN ESPECIAL DE:
SANTIAGO STIEBEN Y JUAN YACUZZI

Lucas Santa Ana – Director
Es guionista, director y productor egresado de ENERC-INCAA.
En 2013 participó de Historias Breves 8 con el cortometraje “Vida Nueva”. En 2016 estrenó su Opera Prima de ficción “Como una novia sin sexo”. Entre 2016 y 2017 su documental “El Puto Inolvidable” viajó por numerosos festivales recibiendo el premio del público al mejor documental y mejor director en LesGaiCineMad. En 2017 y 2018 se desempeñó como Productor Ejecutivo de los siguientes films “El sonido de los tulipanes” de Alberto Masliah, “Lobos” de Rodolfo Durán y “El Cazador” de Marco Berger. En 2019 filmó su segundo largometraje de ficción, “Yo, adolescente” basado en la novela de Zabo que se estrenará en Argentina en el mes de Julio de 2020.
Actualmente se encuentra produciendo y co- dirigiendo, junto a Liliana Furió, el documental “Ilse Fuskova: Lesbiae Mater”, sobre la reconocida lesbiana feminista argentina.

 

Festivales y Premios

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE VIÑA DEL MAR, Chile
WORK IN PROGRESS – Septiembre 2019
Premio de Mezcla de sonido & Premio de animación de títulos

FESTIVAL DE CINE IBEROAMERICANO DE HUELVA, España
SECCIÓN OFICIAL- Noviembre 2019
-Premio Mejor Actor del jurado a Renato Quattordio.
Premio Mejor Película otorgado por IES Pablo Neruda (Jurado Joven)

NUEVO CINE LATINOAMERICANO DE LA HABANA, Cuba
SECCIÓN PANORAMA – Diciembre, 2019
FESTIVAL PINK APPLE DE ZÜRICH, Suiza
SECCIÓN OFICIAL 2020

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GUADALAJARA, México
SECCIÓN OFICIAL PREMIO MAGUEY 2020

BFI LONDON LGBT FILM FESTIVAL, Inglaterra
SECCIÓN OFICIAL 2020

ROZE FILMDAGEN (AMSTERDAM LGBTQ FILM FESTIVAL), Holanda
SECCIÓN OFICIAL 2020

TLV INTERNATIONAL FILM FEST, Tel Aviv
SECCIÓN OFICIAL 2020

OUTSHINE MIAMI, USA
SECCIÓN OFICIAL 2020

Trailer

 

Escucha nuestro podcast con comentarios del director Lucas Santa Ana y la Dra. Teresa Torralva aquí:

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4 comments

Antonio julio 18, 2020 - 2:24 am

Yo adolescente un grito interno del proceso biológico y psicológico de los chicos y chicas, totalmente no lo creo, un tema resaltante y que puede resonar en la psiquis de los espectadores es el tema para mi central como lo es el suicidio que casualmente es un tema que están debatiendo mis estudiantes de secundaria en la edad de 16 a 17 años, el disfrute de estos chicos y chicas de la película suele ser las drogas y el alcohol se que los tiempos están cambiando pero en la actualidad no todos se podrían identificar con alguno de ellos, los aspectos tecnológicos juegan un papel interesante para los años que propone el largometraje sin duda las redes sociales juegan un papel importante pero en la actualidad mas se utiliza para reflejar las bondades y satisfacciones del adolescente que sus necesidades o inquietudes. Las temáticas tratadas son debatibles y sin duda generarían gran participación y variedad de opiniones.

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Emmanuel julio 18, 2020 - 2:46 pm

Me parece una película interesante que retrata una mirada de lo que viven los adolescentes argentinos cómo intentan vivir su vida a pesar de todo el mundo que los rodea con sus problemáticas y sus virtudes

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Juan julio 18, 2020 - 5:13 pm

Es esta película se ve la mirada de un grupo de adolescentes de clase media. No enmarca la mirada de todos los adolescentes.
En el año 2004, tragedia de Cromañón, tenía 2 hermanas adolescentes.
Este año tengo 2 sobrinos adolescentes y no veo ni a mis hermanas ni a mis sobrinos enmarcados en los relatos de esta película.
Por eso reflexiono, esta película es para un grupo de adolescentes?
Entiendo que la adolescencia es explosiva y llena de incertidumbres, pero no todos los adolescentes actuan de la manera como se describe en este film.

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Andrés Castillo julio 20, 2020 - 1:02 pm

Es una película muy interesante porque si bien la historia está enmarcada en una época no muy lejana, es evidente los cambios que existen con la actualidad y también describe un poco como llegamos a esta relación que hoy en día tenemos con la tecnología, me sentí identificado con mi adolescencia.

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