Pensando los textos y contextos sobre las películas (A propósito de And then we danced)

by cineversatil

Solo nos queda bailar (And then we danced) del director sueco Levan Akin me recuerda la necesidad de leer los textos y contextos sobre las películas. Si considero que el filme está lleno de lugares comunes y clichés del cine gay, quizá estoy omitiendo el contexto de producción y exhibición del largometraje. La película, durante su estreno en 2019, causó una protesta con centenares de personas en las afueras del Cine Amirani de Tbilisi, en Georgia. Los manifestantes quemaron una bandera del Orgullo y lanzaron petardos. El resultado fue una exhibición de solo tres días y algunas personas hospitalizadas.

Georgia (Skartvelo) es un país soberano en la costa del Mar Negro. Se considera como parte de Europa. Hasta 1991 estuvo integrada a la URSS. Actualmente es miembro de Naciones Unidas. En 2000, el Código Penal de Georgia eliminó las disposiciones de sodomía que estuvieron vigentes durante la Unión Soviética. La Ley sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación, del año 2014, prohíbe la discriminación basada en la orientación sexual. Esta abarca diferentes  campos de acción públicos y privados. El Código Penal (2012) establece que la comisión de un delito por motivos de orientación sexual, entre otras causales, constituye una circunstancia agravante de todos los delitos previstos en dicho código.

Si bien, hay protección legal contra la discriminación motivada por razones de orientación sexual, no existe reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo y tampoco hay un marco legal para la identidad de género. Georgia es un país con tradición del cristianismo ortodoxo, más del 80% de sus habitantes pertenece a la Iglesia Ortodoxa de Georgia, cerca del 2% a la Iglesia Ortodoxa Rusa y un 4% a la Iglesia Apostólica de Armenia. Los musulmanes representan casi el 8%. Una nación con esta tradición religiosa y con pasos de baile diferenciados entre los hombres y las mujeres en las danzas georgianas, nos hace entender el porqué del texto (argumento) de And then we danced, esa lucha por regular la puerta de sus propios clósets.

No obstante, And then we dance presenta una escena de dos chicos haciendo el amor, sus manos recorriendo y acariciando sus cuerpos, lo cual ya es plausible, si recordamos algunas películas de directores argentinos que siguen usando la elipsis durante el acto sexual ficcionado en un país donde existe Ley del Matrimonio (Civil) Igualitario, Ley de Identidad de Género y una efervescente movida activista LGBT y feminista.

En todo caso, en Argentina -y creo que en América Latina en general- los textos y contextos sobre las películas LGBT son subestimados por la mayoría de las jefaturas de prensa de películas, críticos de cine y periodistas. El entramado funciona más o menos bajo las siguientes fórmulas:

ESCENARIO 1:
Jefe/a de prensa realiza nota promocional + periodistas replican la nota + la crítica habla maravillas = director/a feliz

ESCENARIO 2:
Jefe/a de prensa realiza nota promocional + periodistas replican la nota + la crítica habla mal sobre la película = director/a enojado/a

ESCENARIO 3:
Jefe/a de prensa realiza conversatorio con director/a y expertos/as para hablar favorablemente sobre la película + los periodistas lo replican = director/a feliz

ESCENARIO 4:
Se realiza un foro sobre la película y los panelistas la cuestionan + Jefe/a de prensa deja claro que no es una actividad impulsada por él/ella = director/a enojado/a

ESCENARIO 5:
Director/a busca un amigo/a que le realiza una nota en un diario + Jefe/a de prensa la replica = director/a feliz

ESCENARIO 6:
Director/a busca un/a referente LGBT+ para hacer un En Vivo y hablar favorablemente sobre la película + Jefe/a de prensa lo promociona =  director/a feliz

Frente a estos escenarios seguiremos perdiendo la riqueza de los textos y contextos que constantemente estructuran interesantes coreografías, así como la danza georgiana de And then we danced.

Por: José Alirio Peña Zerpa

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3 comments

Emmanuel noviembre 2, 2020 - 4:26 pm

Yo creo que en Argentina particularmente los directores se quedan en la comodidad de lo que funciono en su momento, lo cual es válido pero no permite al cine explorar otros caminos y en mi caso particular hacen que pierda interés en ver películas de ciertos directores por qué ya de alguna manera se «de qué se trata», nesesitamos seguir avanzando!

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Claritza noviembre 2, 2020 - 10:00 pm

Es interesante plantearse esos escenarios de la prensa. Una película es una obra para ver. Está en nuestra mirada qué vemos? qué merece ser estudiado?

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Antonio noviembre 2, 2020 - 11:35 pm

¡Wao! me sorprende y genera reflexión las fórmulas que comentas, sin duda seria genial hacerlo viral, esto no se puede quedar solo en esta pagina hay muchas personas que deben tomarlo en cuenta y no seguir basados en esta receta de cocina barata.

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